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viernes, 3 de marzo de 2017

¡Eventos por todas partes!

Soy un fan de la arquitectura de eventos. Permite modularidad, simplicidad de código, calidad y rapidez en el desarrollo. Cuando conocí IFTTT, un sistema de eventos para el hombre corriente, aluciné. Escribí algún post al respecto, e incluso una serie llamada "la vida 4.0". Hoy, no sé por qué, me apetece escribir sobre un sistema más orientado a empresas: Zapier. Es lo mismo que IFTTT, pero con más herramientas integradas.

Como a algunos lectores todo esto les sonará a chino, pondré un par de ejemplos de lo que un sistema de eventos puede hacer en la vida real.

Si un colegio pone el menú en Google Calendar (que, no es por nada, pero es lo suyo: ya va siendo hora de que adquieran esa costumbre), Calendar lanzará un evento cuando empiece cualquier actividad del calendario. Si, por ejemplo, hoy a las 13:00 está puesto que empeiza la comida y son macarrones, Calendar lanza un evento (una especie de aviso), diciendo que empieza la comida con tal menú. Zapier, que es un sistema de eventos, se entera de lo que dice Calendar y puede llevar a cabo acciones que le hemos dicho que ejecute. Por ejemplo: publicar el menú del día en Twitter. O mandarme una notificación al móvil. O lo que sea.

Los sistemas de eventos, por tanto, escuchan eventos lanzados por aplicaciones y, cuando llega uno, ejecutan acciones en otras aplicaciones.

Otro ejemplo: hay eventos que puede lanzar el móvil. Como entrar o salir de una zona concreta del mapa. Se puede hacer que, cada día, cuando se esté a 1 Km del trabajo de alguien a quien sueles recoger, se lance un evento. Ante ese evento se programa que se ejecute una acción en el móvil de la otra persona: un mensaje de LINE diciéndole que vaya bajando al portal.

Esos ejemplo son de uso personal, fundamentalmente, y se pueden realizar desde IFTTT. Zapier tiene menos sistemas personales, como eventos de fitness (Nike plus, Fitbit...) o de domótica. A cambio, tiene muchísimos más de tipo profesional, como plataformas de CRM, sistemas de correo, bases de datos, etc.

Así que, si tiene un equipo en su empresa que necesita comunicarse mejor, estar enterado de todo, gestionar mejor sus acciones, clientes y recursos... Zapier puede ser una opción estupenda para interconectar herramientas que hacen todo eso y mantener a todo el mundo alineado en la misma dirección. Lo más estupendo y maravilloso, sin duda, sería que la Administración genere eventos también. Podríamos estar enterados de muchas cosas de manera fácil y gestionar información sobre lo relativo a impuestos, comunicaciones con el Ayuntamiento, etc.

Como veis, surgen más y más herramientas que nos llevan al llamado mundo 4.0. Bienvenidas sean.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Generación procedimental

A estas alturas, me sorprende la falta de conocimiento técnico de la prensa de videojuegos. El otro día escuché un podcast de Mundogamers donde un tío que se supone que sabe dice que lo que no le gusta de "No Man's Sky" es que, al generarse procedimentalmente el universo, cada jugador ve una cosa, porque el mundo se va creando para él. Lo mismo he leído en algún que otro artículo de prensa que, se supone, es especializada. Esto me lleva a pensar que no tienen ni idea de lo que significa generación procedimental.

Como he dicho, esto viene a acolación de "No Man's Sky", un videojuego que anunciaba que tenía un universo enorme que explorar, con alrededor de un billón de planetas diferentes. Vamos, que no hay narices de explorarlos todos. La generación, claro, no se puede hacer a manita, así que han hecho un algoritmo que genera todos esos mundos. Ya está: eso es procedimental. Que se genera con algoritmos en vez de manualmente. No hay más. Que se haga un mundo para cada jugador o el mismo para todos es otra cuestión: nada que ver con cómo se genera, que es de lo que habla el término "generación procedimental".

"No man's Sky" es un juego que tengo ganas de probar, aunque sólo sea para poder observar los detalles técnicos, percibir la experiencia que provoca y hablar de él. Sin embargo, no espero grandes cosas, lo que me lleva a que no estoy dispuesto a pagar la pasta que actualmente cuesta.

Cuando se decía de él antes de publicarse que hay más de cinco mil millones de planetas distintos, todo el mundo pensaba que la variabilidad sería tremenda. Cuál sería la sorpresa cuando las primeras críticas apuntaban a que tras veinte planetas todo parecía igual. También decían sus creadores que el juego tiene más especies animales que las que hay en la Tierra. Sin embargo, al poco de salir ya se decía que hay unas pocas especies de animales.

¿Mintieron acaso? No.

Imaginemos que tenemos teclados de PC, cada uno con 100 teclas. Y hacemos lo siguiente: generamos teclados en cuatro colores distintos y, además, a cada uno le ponemos una (y sólo una) tecla aleatoria en blanco. El número de teclados diferentes será de 400. Sin embargo, uno de los parámetros, la tecla en blanco, es perceptivamente menor que la del color. Así que, a bote pronto, si nos preguntan diremos que sólo vemos cuatro tipos de teclados distintos. Conclusión: cuando se genera material procedimentalmente, hay parámetros que son más perceptibles que otros, y nuestro cerebro sólo tendrá en cuenta los más claros. Sin embargo, cuando se cuenta el número de opciones para generar ese material, todos cuentan por igual. Al final, existe una gran diferencia entre lo percibido y la matemática.

Nuestro cerebro es especialista en la búsqueda de patrones. ¡Los encuentra incluso cuando no los hay! Generar procedimentalmente un mundo grande y que, además, parezca grande, es muy complicado.

Y un buen periodista de prensa especializada debería saberlo.

viernes, 28 de octubre de 2016

Reactivando mi vida

Dije que no escribiría en un mes y, salvo cierto post puntual, así ha sido. No me planteaba que fuese un mes exactamente, pero acabo de ver la fecha del post en que lo dije y sí: un mes y un día, oye. Qué puntería.

Se me ha pasado rápido, y no tengo claro que haya resuelto el 100% de las cosas que necesitaba solucionar en mi cabeza, pero bueno... Voy arrancando de nuevo. En general, estoy contento. Echo de menos, eso sí, más acción social. Echo de menos dedicar algo de tiempo, de ese tiempo que no tengo, a echar una mano en campos que considero importantes o de mi interés. Uno de ellos es, todo lector de este blog lo sabe, la educación en computación. En general, en cualquier ciencia o tecnología, porque me parece que no se enseñan bien, pero en computación especialmente. Y, además, me gusta promover la igualdad de género, porque la mujer, nos guste o no, sufre cierto grado de discriminación hoy día.

Así que la causa de enseñar a niñas a programar me atrae muchísimo. Por eso sigo las actividades de iniciativas como Girls make games o Girls who code.

En Estados Unidos, he leído repetidas veces, las niñas comienzan a decantarse por otras disciplinas en la adolescencia. Lo trágico es que, entre sus motivaciones, está que piensan que los chicos lo hacen mejor y que no está bien visto entre sus compañeras. Muy triste, ¿no? Yo pensaba que eso era sólo por allí, al otro lado del charco, pero resulta que hoy leo en El Mundo que aquí también pasa. Me he sorprendido y preguntado a mí mismo si iniciativas similares a las antes citadas podrían llevarse a cabo en España. Supongo que sí. Y... ya. Punto.

Digo yo que todo el mundo esperaría ahora por mi parte un "venga, va, me voy a poner". Pero soy el tipo de persona que en una iniciativa de ese tipo puede resultar muy útil, pero no del que las empieza. No sabría cómo, ni montar eventillos, ni campus, ni enfrentarme al problema de la falta de material o financiación... ni mucho menos vender la idea. Yo, por ganas, me plantaría en el AMPA o el colegio y les propondría hacer talleres para ellas, las niñas adolescentes. Pero venderlo me cuesta, este colegio es de decir "no" a todo y yo qué sé... Supongo que acabaré mencionándoselo a alguien.

Que las niñas puedan dedicarse a lo que les guste, saberse tan buenas como los chicos y mandar a la mierda a las estúpidas que creen que la tecnología es de tíos creo que merece, aunque sólo sea, comentarlo.

viernes, 29 de julio de 2016

Un día de ocio de la familia 4.0

NOTA: Este post es parte de una serie sobre la vida 4.0. Recomiendo leer el primero, que dio lugar a la serie.

Vámonos de vacaciones

La familia Personita tiene ganas de hacer un viaje. De irse. Cambiar de aires. Habla con unos amigos y deciden todos largarse a una casa rural para pasarlo bien. Papá Personita abre la app de viajes que suele usar y crea un nuevo viaje. Pone como acompañantes a sus amigos y establece un presupuesto. La app ya sabe qué coche tienen: lo pusieron al darse de alta, así que es capaz de calcular costes, así como gastos de estancia, comida, etcétera. Además, conoce los gustos de las dos familias. Pone las fechas del puente que hay dentro de un mes y pide a la aplicación que busque opciones. La aplicación le pregunta si quieren algo nuevo o conocido, y Papá Personita, tras comentarlo con Mamá Personita, pulsa la opción "algo nuevo".

La aplicación busca lugares diferentes, donde no haya estado ninguna de las parejas. Primero busca sitios cuyo precio medio de alojamiento esté dentro del presupuesto y a una distancia aceptable para que el tiempo de viaje sea razonable. Internamente, clasifica todas las opciones que encuentra según cuánto gustarán a las parejas, dados sus conocimientos de los viajes pasados y sus opiniones. Una vez dispone de una lista ordenada de opciones, se pone a buscar en ellas alojamientos disponibles y a eliminar aquellas zonas donde no haya nada. Hace cálculos de precios totales, contando la casa, el trayecto, comida, salidas (si a las parejas les gusta comer fuera), entradas a monumentos y museos (si a las parejas les gusta hacer ese tipo de visitas), etcétera.

Finalmente, Papá Personita ve un listado de viajes completos, con presupuestos prácticamente cerrados, dentro de lo establecido. Le llama uno de ellos la atención, porque es una ciudad que nunca ha visitado con ruinas romanas. Lo revisa: Al seleccionarlo, la aplicación ofrece alternativas de alojamiento, rutas y restaurantes. Además, hay un mapa de la ciudad con sus puntos de interés, donde vienen resaltados los que probablemente más les gustarán.

En el mapa, la aplicación ofrece la posibilidad de generar un recorrido. A Papá Personita le encanta esa funcionalidad. Va señalando lugares para marcar una ruta. La aplicación va calculando horas según la distancia de un sitio a otro y la duración típica de las visitas a los diferentes monumentos. Arriba, va señalando la hora estimada de cada parada y el coste total de la visita, teniendo en cuenta descuentos por familia numerosa y similares. Cuando detecta que en cierto lugar se acerca la hora de comer, lo marca y propone a Papá Personita sitios donde hacerlo, con sus precios aproximados.

Cuando termina el itinerario, contrata el viaje y la aplicación cierra las reservas. Todo listo.

De viaje

Es viernes, y Mamá Personita está trabajando. Al terminar, piensa en las cosas que debe revisar antes del viaje. Le gusta tenerlo todo bien atado porque Papá Personita siempre olvida algo.

Mientras baja en el ascensor, abre en el móvil la aplicación de estado del coche familiar, que evidentemente es eléctrico. La aplicación muestra el estado de los principales indicadores técnicos, carga de la batería, etcétera. Los revisa. Todo parece estar bien. Papá Personita, que es quien suele usar ese coche para ir a trabajar, ha gastado parte, claro, pero queda lo suficiente para ir a la casa rural.

Cuando llega a casa, Papá Personita ya está allí con los niños, a quienes acaba de recoger. Viven en una urbanización cerrada y en el garaje, que es común, muchas de las plazas tienen toma de carga con llave. Cuando llegas, metes la llave, que desbloquea el enchufe. Metes el enchufe y quitas la llave. Se necesita la llave para desenchufarlo de nuevo y, si hipotéticamente alguien lograse desenchufar el coche, la corriente se corta hasta que se vuelva a meter la llave y se enchufe de nuevo el coche. Es un sistema seguro que garantiza que sólo el dueño de la plaza usa ese punto de carga.

Tras luchar un poco con los niños para que se cambien de ropa, meten el equipaje y se van de viaje. Conduce Papá Personita, que está más acostumbrado al coche familiar, ya que es quien lo usa cada día. Según salen de la casa y se alejan 100 metros, una alerta suena en el móvil: la lavadora está cargada de ropa. Se les ha olvidado tender la colada. Bajan, tienden y se van de nuevo.

Mientras salen de la ciudad, el móvil detecta que están a unos cuantos kilómetros, así que avisa preguntando si se quiere poner la casa en modo viaje. Mamá Personita pulsa el "sí": la casa entra en modo de ahorro energético, activa alarmas e inicia una secuencia de acciones para que parezca que la casa está habitada durante ese tiempo. Nunca se sabe quién puede querer robar en ella. La casa, cada mañana, con cierto margen de aleatoriedad, subirá y bajará persianas o encenderá y apagará luces conforme a los patrones de uso habituales de la familia, que la casa conoce bien. Además, desactiva los enchufes de electrodomésticos innecesarios, como la televisión, la consola o el microondas, mientras deja encendidos otros como la nevera. Entre tanto, la batería de casa irá rellenándose cuando las tarifas eléctricas sean más bajas, como hace siempre, para poder usarla cuando son más altas y así ahorrar dinero en la factura.

El viaje es un poco largo y los coches eléctricos aún no tienen una gran autonomía, así que paran a cambiar la batería. El coche llega y para un momento. En la mitad de tiempo que suele tardarse en repostar gasolina, una base mecánica situada en el suelo, bajo el coche, quita la batería gastada y la sustituye por una en plena carga. Mamá Personita aprovecha para cambiar el sitio con Papá Personita. Pulsa un botón y el asiento se ajusta a lo que tiene memorizado para ella.

El resto del viaje es tranquilo. Papá Personita aprovecha para echarse un sueñecito, porque ha tenido un día de traca en el trabajo. Llegan a la casa rural. En cuanto se acercan, un mensaje avisa a sus amigos. Ellos no han recibido ninguno, así que son los primeros.

De visita por la ciudad

Las ruinas romanas parecen espectaculares. Tanto a Papá Personita como a la madre de la pareja de amigos les chifla la historia. Papá Personita se ha bajado la guía de la visita que programó hace un mes sobre el mapa. Aparte de indicar el camino, la aplicación señala cómo van de hora y, si se retrasan en algún punto, ofrece saltarse alguna visita menos interesante y, así, ajustar el horario. Además, como se han encontrado cerrado el restaurante donde pensaban comer, propone lugares cercanos.

Para los niños es estupendo. Llevan un iPod, que se conecta al móvil de Papá Personita y ofrece narraciones infantiles de leyendas de los lugares por donde pasan. Todas ellas las seleccionó Papá Personita en su día sobre el mapa.

Tras la visita a la ciudad y un día extra de relax en la casa rural, la Familia Personita volverá a casa. El móvil detectará su cercanía y avisará del tiempo estimado de llegada al ordenador, que irá poniendo todo a punto para que cuando lleguen todo esté listo. Encenderá la calefacción si hace falta para que haya la temperatura adecuada justo a su regreso. Encenderá los enchufes una hora antes. Además, los niños programaron en su día una rutina que enciende la consola cuando llegan de viaje, por si hay actualizaciones. Así no tendrán que esperar a que se instalen y podrán jugar según lleguen. Muy listos, los chicos.

Algunas soluciones empleadas:

Apps de viajes:
Si bien la descrita aún no existe, podemos recomendar Minube
Para programar todo lo de la casa:
IFTTT
Luces dinámicas:
Philips hue
Persianas programables:
Loxone

martes, 19 de julio de 2016

Y llegó Pokèmon GO

¡Aquí está, ya llegó! Sí, amigos, el gran juego del verano. Gente paseando por las calles sin mirar por dónde pasa, buscando Pokèmons como adictos al chocolate caliente. Allá van: pasean, conducen, vuelan de un sitio a otro cazando bichejos raros que se encuentran por la calle, en el bosque, junto al lago... Pokèmon GO es la sensación veraniega, y tiene buenos motivos para ello. Es original, explota como nadie antes la geolocalización, está currado y, aunque sus servidores van de pena y se desconecta cada dos por tres, hay que reconocer que el sistema está curradísimo.

Y a mí, además, los pokèmon me gustan, qué se le va a hacer. Sobre todo, Lapras (en la imagen), con quien he ganado innumerables combates en Pokèmon TCG Online. Aún no lo he cazado en GO, pero lo haré. Es de agua: en cuanto me vaya a la playa habrá porrón de ellos.

Evidentemente, y como en todo producto novedoso, las críticas no se han hecho esperar. Para empezar, que la gente, como en toda novedad tecnológica también, no sabe controlarse y ser responsable ante la novedad. Pero claro: que dos chavales hayan entrado en una zona restringida de una comisaría, sabiendo que en España hay decenas de miles de jugadores es anecdótico. pero es la anécdota que se cuenta. Es normal: hay espacio para noticias y hay que rellenarlo con algo. Además, no está de más que la gente tenga conciencia de lo que le puede pasar si no es responsable.

Luego están los criticones. Esos que dicen "cuidado, que los pederastas pueden usar el juego para atraer niños". Hombre, a ver... Yo dejo a mis hijos recorrer un trecho con mi móvil, pero siempre a mi vista. Dar un paseo con el móvil en mano es una pasada, porque oye ¡no se quejan! Mis hijos se quejan cada 10 metros pero, con el jueguecito tonto, recorren kilómetros pasándoselo pipa. Pero siempre a mi vista. Si no, la culpa no es sólo del pederasta: también lo es del irresponsable del padre de los niños a los que dejan trotar por donde quieran sin miramientos.

Por lo demás, Pokèmon GO es un pasote. Muy entretenido. Bien diseñado. Fomenta caminar y hacer ejercicio. Fomenta conocer sitios nuevos, recorrer mundo. Los pokèmon no están todos en el mismo sitio: los de agua están cerca de agua y los de tipo dragón cerca de lugares turísticos, por ejemplo. Además, sobre el nivel 5 se agotan las pokeball, y hay que ir a por nuevas en los centros Pokèmon. ¿Dónde están? En lugares de interés, por lo que se anima a los jugadores a conocer lugares icónicos de su ciudad que no conocen. Maravilloso.

Voy a hacer una guía rápida para papis y una más avanzada para todos. Que lo sepáis. Entre mañana y pasado las tenéis.

¡Hala, a caminar se ha dicho!

martes, 12 de julio de 2016

Turismo

El jueves recogemos a los dos mayores, Enrique y Santi, que han estado en un campamento en el Valle del Jerte, en Cáceres. Aprovechando que estaremos allí el jueves temprano, porque se les recoge a las 10, subiremos por el valle para ir a Ávila, recorrerla y, de allí ir al Camping de Segovia a pasar la noche. El viernes tenemos previsto recorrer la ciudad y viajar a Aranda de Duero.

Para poder disfrutar del viaje y hacer que los niños se lo pasen bien, he preparado una ruta por Ávila y otra por Segovia, sin ánimo de recorrer demasiadas distancias, aunque pasando por lugares emblemáticos y, sobre todo, que tengan historias que contar. Les hablaré de leyendas y hechos históricos de las dos ciudades, que es algo que suele gustarles mucho.

Preparando todo ese material me he encontrado con que Internet es un lugar estupendo de donde sacar información, pero realmente está dispersa. Los sitios oficiales no aprovechan la tecnología, y no encuentro herramientas que permitan fácilmente encontrar lo que quiero. Hay que bucear. Demasiado, diría yo. Así que, cómo no, ya tengo otro proyecto en mente. Y van muchos. Me falta tiempo. ¡Me falta pasta!

Quiero una especie de Google Maps donde pueda tener todos los lugares de interés y turísticos de la ciudad. De todas las ciudades posibles. Quiero que estén categorizados por los que la gente considera más importantes, algo que ya hace Miniube. Y quiero que los lugares contengan propiedades, no simplemente texto, como los costes, tiempos de visita, horarios, si son para niños o no, accesibles o no, etc. Quiero, además, que asociados a estos lugares haya historias, leyendas, datos diversos, informaciones de interés... Y todas ellas, a su vez, organizadas y con sus propiedades. Con su importancia o interés, según lo que opinen los usuarios. Y, finalmente, quiero poder organizarme un recorrido marcando qué ver y qué historias escuchar, dónde descansar, comer... Guardarlo en mi cuenta y disfrutar de él una vez allí. Y ver, resumido, el coste, duración total, etc.

Ya que no tengo tiempo, que alguien lo haga, caray. Que después de Ávila y Segovia me gustaría ir a otras ciudades de España. Este mismo verano, Valencia, Burgos y, tal vez, Murcia.

lunes, 11 de julio de 2016

En un futuro lejano, muy muy lejano...

La existencia de la especie humana es más frágil de lo que parece. Sobre todo si nos mantenemos en un único planeta. Una guerra, una epidemia, un cataclismo... Cualquier cosa puede causarnos un gran daño como especie y sumirnos en una nueva "edad oscura", como fue la Edad Media (o eso dicen algunos: yo no estoy muy de acuerdo en esa visión del Medievo).

Como digo, si la humanidad coloniza otros planetas la cosa cambia. Los grandes cataclismos, para empezar, sólo afectarían a uno de los planetas, por lo que nuestra probabilidad de supervivencia se dispararía. Las epidemias serían más fáciles de contener y las guerras, probablemente, tendrían efecto en un porcentaje menor de población, dado que sería raro que se extendiesen por varios planetas. Lo peor es que fuesen conflictos interplanetarios, lo que es relativamente probable que llegue a ocurrir.

Otro riesgo es la existencia de robots inteligentes a los que nos empeñemos en considerar esclavos o seres sin alma. Por que sí: somos así y nos gusta sentirnos superiores. Inevitablemente, si tal escenario llega a ocurrir, tendremos un problema. ¿Soluciones? Que por una vez la humanidad acepte que los robots inteligentes tienen derechos o que, en la lucha, aumentemos nuestras capacidades al menos tanto como ellos. Si aprendemos cómo funcionan nuestros cerebros, cosa a la que se llegará, podremos mejorarlos. Podríamos añadirnos coprocesadores, mejoras para reaccionar más rápido... Y ayudados de exoesqueletos, nuevos materiales y todo lo que estamos viendo hacerse realidad, podríamos combatir perfectamente a unos hipotéticos robots rebeldes. Me temo que la guerra distaría mucho de los escenarios de Terminator o Matrix. Me gusta más la visión de Overwatch.

Así que la humanidad tiene opciones. Muchas. Creo que nuestra probabilidad de supervivencia es alta. Soy optimista. Y creo, además, que estamos cerca de colonizar Marte. Y con "cerca" quiero decir este siglo. De la colonización a la creación de un entorno estable e independiente pasará tiempo: tal vez otro siglo. Así que, así a bote pronto, diría que si no la liamos por el camino y nos ponemos a pegar tiros o misilazos, en 200 años podría haber marcianos de pura cepa, orgullosos de su origen y con ganas de independizarse. No serán aún mayoría, pero los habrá.

Así que, si la guerra por la independencia de Marte (que la habrá, porque a los terrícolas no nos gustará eso de una República de Marte: así somos) la pasamos sin cargarnos media humanidad, nuestra especie habrá dado un gran paso por la supervivencia. Y aunque nos la carguemos, seguirá habiendo humanidad suficiente.

Y habrá robots entre nosotros. Y personas mejoradas. Igual todos lo están. Y seguirá habiendo diferencias sociales, aunque con más derechos, seguramente, lo que es bueno. Para los millones más desfavorecidos, esperan largos periodos hacinados en los puertos rumbo a Marte, que esperará inmigrantes como el llover. Intuyo que muchos de esos desfavorecidos serán robots.

Y así será hasta el siguiente gran cambio: el primer contacto con inteligencias de allende el espacio interestelar. Alienígenas.

De lo que no nos damos cuenta es que todo eso, que es probable que ocurra, lo afrontaremos mejor o peor según la posición de la que partamos. Cuando llegue el momento de lidiar con alienígenas, no es lo mismo ser los más desarrollados que los menos. Para los nativos americanos, desde luego, la cosa habría sido "un poquito" diferente si Pizarro hubiese tenido que lidiar con tanques, ¿verdad? Y ese desarrollo tecnológico es exponencial. Cada recurso que perdemos hoy son miles y miles, tal vez millones de recursos de desventaja cuando llegue el momento de la verdad y tengamos que tomar posiciones en una galaxia que, seguramente, está bastante más poblada de lo que pensábamos hace 50 años.

Ahora, pongámonos en situación de una máquina diseñada para elaborar estrategias de futuro para nuestra especie. Deshagámonos de toda humanidad. Olvidemos la pena o alegría de las muertes o las desgracias propias o ajenas. Pensemos de manera egoísta, como estrategas de una especie que se la jugará tarde o temprano. ¿Qué veríamos? Yo veo que toda esa gente que pasa hambre en el mundo, son recursos sin aprovechar. Que no hacemos trabajo en equipo alguno. Veo que estamos perdiendo el tiempo porque no tenemos un enemigo ahí fuera. Ese enemigo que no vemos, pero probablemente está. Y que nadie me venga con que serán majetes, espirituales y toda esa monserga: serán como nosotros y, gracias a eso, habrán sobrevivido. Se habrán caneado entre ellos todo lo posible y buscarán sacudirnos en favor de su hegemonía, porque, igual que nosotros, será su forma de llevar las relaciones con desconocidos.

Veo que pasamos tres pueblos del desarrollo de África o zonas de Sudamérica y Asia porque creemos que eso no es cosa nuestra pero no tenemos en cuenta que, si todo eso estuviese desarrollado tanto como occidente, el nivel tecnológico, cultural y económico de nuestro planeta sería BESTIAL.

¿La buena noticia? Que, probablemente, a esos que están ahí fuera les pasa exactamente lo mismo. Igual que en la Historia las culturas que más se desarrollaron fueron las que estaban junto a otras culturas, en esta futura historia pasará lo mismo. Seguramente, las dos culturas que se encuentren primero se desarrollarán mucho. Sí, claro: se pegarán, se zurrarán de lo lindo... Pero se desarrollarán.

Tal vez, en contra de lo que está de moda pensar hoy día, que no es bueno mandar mensajes ahí fuera por si vienen, sea lo contrario de lo que deberíamos hacer. A lo mejor mandar "emisarios" es una buena idea, para que vengan. Aunque lo más conveniente suele ser conseguir información, no darla. Sea como sea, tenemos las mismas probabilidades de estar tecnológicamente más retrasados que de lo contrario. Y, por ello, las mismas razones para ser optimistas que pesimistas sobre nuestro primer encuentro.

En cualquier caso, no estaría nada mal añadir un motivo más a nuestra lista de razones para combatir la pobreza en el mundo. Esa gente que pasa hambre está en nuestro barco. Está de nuestro lado. En esas regiones hay mentes que podrían descubrir curas, desarrollar motores, observar las estrellas. Toda esa gente trabajando con la capacidad de producción que tenemos en España es mucho dinero, mucha financiación y mucho desarrollo que nos podría llevar más lejos más rápido. Esa gente tiene algo en común con nosotros. Y la cosa cambia mucho cuando se piensa. Solemos razonar con la mente limitada a la Tierra, pero el Universo es mucho mayor. Eso que tienen en común es que son terrícolas.

Y nosotros también. Pensemos un poco, sólo de vez en cuándo, como terrícolas. Nuestro futuro puede depender de ello.

lunes, 6 de junio de 2016

Contraseñas, esa falsa seguridad

En mis ratos libres, suelo hacer alguna cosilla de web para otros. Amigos, colegas... Les echo una mano en sus proyectos web y, a cambio, implemento lo último que he aprendido y practico. Así que trasteo en sus sitios y, a menudo, me sorprendo de la carencia de seguridad en las webs y, al poder ver las contraseñas en la base de datos, ahí, abiertas, como si tal cosa (lo que no debería poderse hacer), me maravillo de la facilidad que tiene la gente para poner contraseñas tontas.

Hoy he leído que la contraseña más insegura de 2015 fue "123456". Me lo creo. Sí, sí: me lo creo. Por suerte, ya hay sitios que no permiten ese tipo de contraseñas. Pero los hay que sí y, entonces, la gente va y te planta un "123456". Alucinante.

Pero el problema que hay no es sólo la debilidad de las contraseñas, sino que se usa siempre la misma para todos los servicios habidos y por haber. Es alucinante. La mayor parte de la gente se aprende una contraseña y la usa para todo. Y, además, usa para todo la misma contraseña durante años. Y claro, como esa gente suele ser la misma que no tiene ni papa de cómo funciona Internet, de los que reenvían correos en cadena, los abren vengan de quien vengan, miran los adjuntos aunque el mail no tenga asunto, se instalan cualquier cosa, navegan por cualquier sitio y meten su tarjeta en cualquier lugar, pues pasa lo que pasa: que su contraseña para todo acaba en tropecientos sitios inseguros que guardan las contraseñas en texto plano. Ahí, con dos narices. Entonces alguien roba la contraseña y no tiene acceso a la cuenta de esa persona en ese sitio web, no: la tiene en todos los sitios web, incluso seguros, porque la personita usa la misma contraseña en todas partes. Ole que ole. Y luego Internet no es seguro.

El problema que tiene la gente es memorizar, así que vamos a dar algunas ideas para generar contraseñas más seguras. No infalibles, pero sí bastante más seguras de lo que la gente suele usar.

Un método pasable, aunque mejorable: El sistema del número de teléfono

El truco consiste en poner como contraseña un número de teléfono, cambiando algunos números por la inicial de la cifra, ya sea en mayúscula o minúscula. Por ejemplo: Si sabemos de un número que es 616 785 644, podríamos poner los tres primeros números, los tres siguientes mayúsculas y los tres últimos minúscula. Así: "616SOCscc". "SOC" proviene de las iniciales de "Siete Ocho Cinco", y el "scc" final, procede de las iniciales de "seis cuatro cuatro".

Esta contraseña tiene varias debilidades. La primera es que no se debería usar el propio número, porque entonces si lo consiguen por ahí probarán con este método. Use otro que conozca y no sea suyo. La segunda es que un patrón por tríos (tres números, luego tres iniciales mayúsculas, luego tres minúsculas), ya sea en el orden del ejemplo o en otro, es muy sencillo. Cámbielo e, incluso, hágalo más complejo.

Otra mejora es quitar un número, haciendo la contraseña de 8 caracteres, o añadiendo alguno. Se puede, incluso, quitar el primero (que suele ser siempre 6) y cambiarlo por un carácter especial, como admiración, interrogante o almohadilla. Ejemplo: #1S7OcSCc

En cualquier caso, es considerablemente mejor que "123456".

Un método mejor, si sabe buscar: El sistema de las frases

Coja una frase o fragmento de texto que pueda memorizar bien. Puede ser famosa o no. De hecho, mejor que no. Y haga lo siguiente:

  1. Vaya tomando las iniciales de las palabras y escribiéndolas.
  2. De alguna manera fácil de memorizar, ponga algunas en mayúscula, ya sea por inicio de frase o por otra cosa.
  3. Si hay algún número, póngalo como número.
  4. Si no hay número alguno, añada uno al principio o al final, a ser posible de un mínimo de dos cifras.
  5. Añada un signo de admiración o interrogación en algún lugar, si el sistema le permite ese tipo de caracteres.
Con eso, la contraseña será considerablemente segura. Veamos un par de ejemplos:

Cojamos los dos últimos versos del poema "Invictus", en español: "Soy el amo de mi destino: Soy el capitán de mi alma".

  1. Iniciales: "seadmdsecdma"
  2. Inicios de frase en mayúsculas: "SeadmdSecdma".
  3. No hay números, así que ponemos uno que podamos recordar, como el año de nacimiento de su autor (nos acabaremos acordando y, si no, sabemos cómo encontrarlo): "SeadmdSecdma49"
  4. Como carácter especial, voy a elegir una admiración en vez de los dos puntos: "Seadmd!Secdma49"
No hay narices de adivinar esa contraseña de buenas a primeras. Que sí: si se ponen la pillarán, pero les costará. Mucho. Y en un par de veces la hemos memorizado. Se pueden usar frases que tengan cifras, como el inicio de la "Canción del Pirata" de Espronceda ("Con diez cañones por banda...") o el inicio de los "Diez Negritos" de Agatha Christie ("Diez negritos se fueron a cenar...").

¿Pero todo esto es realmente seguro?

Pues hombre... Depende de cómo guarde su contraseña (su cabecita es su mejor aliada). Pero, para hacernos una idea, he cogido un par de sitios web que se supone que te dicen lo fuerte que es tu contraseña calculando, grosso modo, el tiempo que tardaría un ordenador en averiguarla por fuerza bruta. Veamos los resultados:

  • 123456: Instantáneo. Menos de un segundo.
  • 616SOCscc: Fuerte. Entre 2 y 4 días.
  • #1S7OcSCc: Muy fuerte. Entre 1 y 3 meses.
  • Seadmd!Secdma49: Entre 150 y 16 mil millones de años.

Pero, aún con todo, recuerden que la contraseña será tanto más segura cuanto más cuidado tengan con ella. Prueben, de momento, alguna frase fácil o lo del número de teléfono. Y, año tras año, según les dé, vayan mejorándola e implementando la última versión siempre en los sitios más seguros. Nunca usen en sitios de dudosa seguridad contraseñas que utilizan en lugares con datos personales, como Google o Facebook. Por último, un buen antivirus que impida ataques a su PC o Mac y un conocimiento mínimo de qué adjuntos no hay que abrir NUNCA.

Igual que en el mundo real dónde está su cartera depende sobre todo de usted, en Internet también depende de usted dónde acaba su contraseña.

miércoles, 1 de junio de 2016

Los "juguetitos" que me encantaría tener

Uno navega por Internet y se encuentra todos esos cacharritos que molaría tener. Sobre todo, esos que usaría en mil aplicaciones y cosas, no digamos con los niños. No hablo de juguetes o juegos propiamente dicho: ni consolas ni juegos de tablero ni nada de eso. No. Cacharros de orientación científica y tecnológica, especialmente.

Microscopio

Ah, el microscopio. Cuántas horas empleadas en él. Yo tengo un microscopio, ya antiguo, sin luz propia, sino un espejo para reflejar una fuente lumínica externa. Sus aumentos, escasos, y eso es lo que, con el tiempo, me hizo dejarlo abandonado en alguna estantería. Por ahí anda. Lo saqué hace unos meses y no mereció la pena. Y la razón es, precisamente, que sirve de poco cuando no tiene aumentos suficientes.

La gracia del microscopio, para mí, está en los microorganismos, en las células. Muestras vivas que requieren 2000 aumentos y tinciones. Ahí es donde está la gracia. Así que he ahí mi primer "juguete": microscopio binocular de 2000 aumentos y tinciones varias.

Little Bits

¡La electrónica! Esa disciplina que se me escapó durante años. Compré libros y todo, pero fui incapaz de dedicarle el tiempo necesario y , finalmente, la dejé por imposible hasta nueva orden. Pero entonces encontré LittleBits. Y moooooooooola... Fácil de usar, este sistema modular de electrónica te permite hacer la torta de juguetes electrónicos sin tener ni papa de electrónica, lo que tiene narices. ¿Y la de horas que me puedo pasar con mis niños jugueteando con el kit de gadgets?

Arduino / Genuino

Si llevamos la electrónica a otro nivel, por otra parte más complejo, molaría tener una placa Arduino con componentes a cholón. Por ejemplo, el megakit de iniciación. Qué guay. Se me hace la boca agua. La de proyectos que se pueden hacer con eso.

LEGO Mindstorms

Y ya puestos, de electrónica ¡a robótica! MOOOOOOOOOOOOOOOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAA. Sí, ya sé que hay otros sistemas, pero no molan tanto. ¡LEGO Midstorms EV3!

La de cosas que haríamos mis niños y yo con eso, madre mía... La de cosas que haríamos gastándonos ¡400€! La madre que @#%/!

Snatoms

Construir modelos moleculares. Está genial para juguetear y enseñar a tus hijos. Casi imprescindible en cualquier clase de química. Hace tiempo traté de hacer un kit con ese mismo principio, pero fue un proceso complejo para muy pocos átomos.

¡Pero ahora tenemos Snatoms! Un kit completo de química, especialmente orgánica (trae, sobre todo, carbono, hidrógeno y oxígeno).

Telescopio

No podía faltar un buen telescopio, de los que permiten ver Saturno sin sentir los efectos de una excesiva aberración. Bueno, va: me conformo con uno más normalito, aunque si ahorro lo suficiente molaría el capricho de algo más avanzado. Ah, las noches de campo bajo las estrellas, buscando objetos y fotografiando las lunas galileanas...

Impresora 3D

No podía faltar, claro. Pero por lo que he oído las baratas son difíciles de calibrar y generan muchos errores y repeticiones, con el consiguiente coste de filamento. Así que, puestos a pedir, una ZPrinter polícroma, como la 250. No digamos la 850, jejeje.

¿Os imagináis lo que se puede hacer con Arduino y una impresora 3D? ¿O con LEGO Mindstorms y la impresora 3D? Bueno, buenoooooooo... ¡Entretenimiento a raudales! ¡Me pondría a diseñar robots para mi huerta y limpieza a lo bestia! Robots que rieguen, que limpien, barran, reconozcan el mapa de la casa... ¡Mi casa iba a parecer un laboratorio futurista!


Lo vamos a dejar aquí, porque se me hace la boca agua, jolines...

miércoles, 18 de mayo de 2016

La revolución agraria que viene

En la historia ha habido varias revoluciones agrarias. la primera fue la del neolítico, en que se extendió el uso de la agricultura, produciendo un cambio en la forma de vida de los humanos: pasamos a ser sedentarios. Después rotación de cultivos y mejoras en los sistemas de irrigación generaron otra revolución en la Edad media. Finalmente, entre los siglos XIX y XX se realizaron mejoras en la fertilización de los campos, la gestión de los mismos (mediante la extensión del uso del cercado) y la selección de semillas y ejemplares ganaderos.

Hoy, el campo vive un momento difícil. Los sistemas de producción son complejos, y exigen un uso, para muchos excesivo, de insecticidas, fertilizantes y herbicidas. El problema es que también queremos precios bajos, y eso implica aumentar la producción, pero no queda otra que hacerlo mediante el uso de todos los productos que he citado antes.

En un tiempo en que la gente habla de los drones como herramienta para el campo, lo que sorprende es que todo el mundo, desde los agricultores a los ciudadanos de a pie, pasando por las propias empresas que se dedican a asesorar del tema a los agricultores, piensan en drones voladores. Pero no: no está ahí la gran revolución.

Un dron no es más que un instrumento capaz de navegar solo, ya sea por tierra, mar o aire. Suele usarse el término para los aéreos porque la primera vez que se habló de ellos fue durante las guerras libradas por Estados Unidos en Asia. Los famosos drones aéreos, capaces de volar solos hasta las líneas enemigas y reconocer el terreno, tirotear o bombardear.

Pero, en el fondo, estos robots (que es lo que son, al fin y al cabo, robots capaces de moverse solos y de gestionar su navegación) son sólo uno de los tipos de drones que hay. Los hay marítimos, como la plataforma de SpaceX que recoge los cohetes Falcon al volver a la superficie; y terrestres, cómo no.

El dron terrestre tiene innumerables utilidades para el agricultor. Los robots terrestres pueden llevar a cabo análisis del suelo y controlar la cantidad de fertilizante necesaria para cada zona en producción. Pueden aplicar fertilizantes, arrancar hierbas que identifique como perjudiciales sin uso de herbicidas o aplicarlos sólo donde sea necesario, reduciendo su uso y reduciendo costes. Pueden contar la fruta, controlar su estado de maduración, incluso recolectar sólo las que están en su mejor momento y dejar el resto para más adelante, recorriendo la huerta todos los días y llevando a cabo siempre una recogida óptima. Tras una siembra extensiva, de pastos por ejemplo, un dron permitiría identificar lugares donde hay hormigueros para evitar que se extiendan, generando alarmas que recibe el agricultor o, directamente, eliminando la amenaza de forma rápida, eficaz y barata.

Esa revolución está cerca. El profesor Salah Sukkarieh, de la Universidad de Sydney, es Director de Investigación e Innovación en el Centro Australiano para la Robótica Agrícola. Bajo su dirección se han desarrollado robots que llevan a cabo algunas de estas tareas. Y muchos más están por llegar.

Una alimentación barata, de calidad y eficiente es posible, como siempre, invirtiendo en innovación.

domingo, 1 de mayo de 2016

Marte

Recientemente se cumplieron diez años de la llegada de la Mars Reconnaissance Orbiter a Marte. Diez años en que ha obtenido más de 200.000 imágenes del planeta rojo. Actualmente, su actividad se centra en la búsqueda de lugares adecuados para la llegada del hombre. Y eso me ha hecho pensar, como tantas veces, en lo que implica el deseo de llegar a Marte. ¿Qué riesgos tiene? ¿Qué problemas tenemos? ¿A qué riesgos nos enfrentamos? ¿Tiene beneficios?

El primer problema para llegar actualmente es el viaje. En la Tierra estamos protegidos de la radiación solar por un escudo invisible: los cinturones de Van Allen. Pero ahí fuera, entre nuestro planeta y Marte, ese escudo no existe, y cualquier persona que viaje más allá de la Luna corre el riesgo de acabar frita por nuestro amigo el Sol.

Supongamos que resolvemos el problema y que, además, tenemos dinero para enviar a alguien a Marte. La segunda cuestión no es técnica, sino científica. No sabemos aún si en Marte hay organismos autóctonos, que se verían amenazados por los que nosotros enviemos. Hasta ahora, sólo han ido máquinas que suelen estar especialmente limpias y, además, han pasado por ese chorro de radiación solar. Es poco probable que hayamos invadido Marte de flora bacteriana terrícola. Pero los humanos somos un organismo lleno de bacterias hasta arriba. Las necesitamos. Vivimos en simbiosis con ellas. La cuestión es: ¿cometeríamos un "bichocidio" involuntario? ¿Vamos a arriesgar la riqueza biológica que podría haber en marte por pisarlo?

Tercera cuestión: decidimos ir, pese al riesgo de aniquilar a todo bicho viviente en Marte, tenemos la pasta y la tecnología para atravesar el vacío interplanetario. Es más: hemos llevado todo lo necesario para construir una base... ¿de qué tamaño? Si queremos un primer asentamiento y esperamos ahorrar, el problema es que será pequeño. Un asentamiento pequeño permite a poca gente. Y eso nos lleva a la convivencia. El proyecto Biosfera 2, llevado a cabo a principios de los 90, mostró los numerosos problemas que pueden aparecer en asentamientos de pequeño espacio y gente.

Supongamos más... Tenemos los recursos necesarios para montar un asentamiento grande, con bastantes personas, como podría ser un pueblo pequeño. La tecnología permite que el asentamiento sea autosuficiente, porque dada la distancia a la Tierra no se puede depender de recursos externos. El siguiente problema es puramente histórico. Toda vez que una potencia se ha expandido más allá de los límites de comunicación razonables, la gente que vivía lejos se ha acabado independizando. O sea, que si tienes colonias lejos, tan lejos como para no poder mantener una comunicación fluida, esas colonias acabarán creando una cultura muy propia que les llevará a no sentirse parte de la metrópoli. Y esto les llevará a independizarse.

Eso es inevitable con Marte. Allí nacería gente, por fuerza. Y serían marcianos. No tendrían los sentimientos que tenemos nosotros de afinidad hacia la Tierra, da igual que aquello sea un estercolero, un agobio por el tamaño de la zona habitable o lo que sea: será su hogar. Habrán nacido en él. Pero, lo que es más importante, sus problemas no serán los de aquí, y por eso llegará un momento en que no se sentirán escuchados. Entonces, protestarán, se autogobernarán y se independizarán. Y eso, me temo, es inevitable.

Ir a Marte debe de ser una experiencia maravillosa. Pero no pensemos que por mucho que haya tratados de desmilitarización del espacio eso será siempre así. La creación de ejércitos más allá de la Luna es algo difícilmente evitable, y el autogobierno de Marte también. Será un país grande y próspero, con una superficie equivalente a la de toda la superficie seca de la Tierra. Son muchos recursos.

Es cierto que, al principio, mientras sean pequeños, no podrán reclamar muchas cosas, como no lo pudieron hacer tantas colonias en la historia. Pero, poco a poco, se harán grandes. Y entonces mirarán de igual a igual a la metrópoli. Será interesante.

viernes, 29 de abril de 2016

La Guerra del Rey Ludd

En tiempos de Napoleón, hace ya algo más de 200 años, el mundo vivía la primera revolución industrial, la de la máquina de vapor. Una de las primeras industrias en "disfrutar" de la industrialización fue la textil. Mucha gente en Reino Unido vivía de la lana, cardándola en sus hogares o fabricando telas en pequeños talleres. Las máquinas, esa estratégica esperanza para mejorar la productividad, eran también una amenaza para toda esa gente. Fue entonces cuando un obrero, presumiblemente apellidado Ludd, temeroso del destino de sus vecinos y amigos, saboteó máquinas en una factoría. No se sabe mucho de aquel hecho, pero sí que hizo que se levantasen muchos obreros para protestar contra la industrialización. Entonces nació la figura, mitad real mitad leyenda, del llamado Rey Ludd o General Ludd.

El problema nunca fue la tecnología: fue la adaptación de la sociedad a esa tecnología. Como siempre, la gente que más sufre es la menos preparada. Y, como siempre, los menos preparados son los que menos recursos tienen. Se supone que hoy, que existe la educación pública y todos en nuestro país tenemos una educación mínimamente buena, esto no debería ocurrir. Pero ocurre. Peor: ocurrirá de nuevo.

Vivimos la cuarta revolución industrial. En Alemania llaman a eso la "Industria 4.0", y tienen un plan estratégico para que las empresas vayan adoptando tecnologías punteras en sus procesos. En España también tenemos planes parecidos. No tan buenos, a mi modo de ver, pero parecidos. Sin embargo, no nos damos cuenta de que esa tecnificación exige nuevos profesionales y mentalidades que no estamos promoviendo en absoluto en nuestra educación. El problema no es que la industria se adapte: lo hará tarde o temprano. El problema es que, si para cuando lo haga, no hay profesionales capacitados, los de siempre sufrirán las consecuencias.

Según un informe de la Unión Europea, el 84% de los españoles piensan que los robots quitan trabajo a la gente. Exactamente igual que les pasó a los seguidores del Rey Ludd hace 200 años, ese 84% está equivocado. Los robots y, más aún, la inteligencia artificial, ayudarán en nuestros trabajos y, además, crearán todo un abanico de posibilidades entorno a las que se generarán nuevos tipos de trabajo.

A mi modo de ver, un problema grave es que solemos pensar que preparar para el mundo laboral es cosa de la universidad o la formación profesional. Y eso no es del todo cierto. A esa etapa educativa, los chavales llegan con una formación. Y, créanme, hay mucha diferencia luego entre un alumno que ha sido bien formado previamente y uno que no. Y, antes de la universidad, los chicos tienen que elegir carrera. Un alto porcentaje se equivoca y cambia tras el primer año. Hay muchos que escogen por motivos que nada tienen que ver con sus gustos, porque son jóvenes para saber qué quieren hacer. Y uno de los motivos es que hay muchísimas cosas sobre las que no tienen ni idea. Especialmente, las ciencias. Más específicamente, la tecnología.

Los políticos no tienen ni papa de tecnología, lo que es un fallo de diseño de nuestra forma de gobierno, porque jamás le prestan la atención necesaria y son incapaces de ver lo que demanda el futuro. Los profesores, siento decirlo, pero tampoco. No lo son muchas veces en la universidad, así que imaginen en el colegio. La enseñanza de las ciencias la considero muy mala en general. Entre otras cosas, porque lo más bonito en la ciencia es la búsqueda de respuestas, y en el colegio lo que hacen es dártelas y obligarte a aprendértelas. Si quieres buscar algo, te vas al patio a ver si hay lagartijas. Y si quieres aprender tecnología, con suerte, harás un pseudo-programa para llevar un robot de un sitio de la pantalla a otro. Útil, muy útil. Eso es dar sentido a la tecnología.

Así que los chavales llegan a la universidad eligiendo lo que les gusta. Y lo que les gusta es lo que les gusta usar, como los videojuegos, no lo que les gustaría hacer profesionalmente. Porque en todo el colegio no han visto nada relacionado con lo que realmente harán: ni la ciencia es ciencia de verdad, ni la tecnología es tecnología de verdad. Y al año de estar en la universidad y ver de lo que va la cosa, se cambian de carrera. Y, si no se cambian, acabarán teniendo un título y trabajando de algo totalmente diferente (normalmente tecnológico), después de aprender dándose de morros contra la realidad y los ordenadores. A los 40 echarán de menos hacer algo que les gusta y a los 50 asumirán que no quieren eso para sus hijos. Por desgracia, para entonces sus hijos ya estarán casi en la universidad, discutiendo con sus padres porque quieren aprender a hacer videojuegos, algo que sus padres saben que realmente detestará, porque jugar y programar no es lo mismo y su hijo no ha visto una línea de código en la vida. Y vuelta a empezar.

Lo que omito en esa historia algo exagerada es que, encima, algún otro país, como China, India o Estados Unidos (en todos ellos se promueve la enseñanza de computación en el colegio) estará formando a toda una generación de chavales que estarán orientados a la tecnología desde que son críos. Y cuando una empresa tenga que decidir entre nuestro hijo con título de derecho que sabe algo de robots porque no le ha quedado más remedio que aprender algo de eso y un chino que lleva toda la vida jugueteando con maquinitas programables, elegirá al chino, salvo que haya políticas proteccionistas. De esas políticas que con la globalización tienden a desaparecer. Sí, esas políticas. Contra las que volverán a levantarse el Rey Ludd y sus colegas, nuestros hijos.

Hay quien sostiene que en el futuro, el 65% de los trabajos serán de una naturaleza tan diferente a los actuales que no se han inventado aún. Creo que son algo exagerados, pero no deja de ser ilustrativo de cómo irá evolucionando el mercado laboral. Lo que no dicen es que esos trabajos no serán para nuestros hijos, porque no estarán preparados. Creemos que sí: les vemos manejar tan bien un móvil o un ordenador que pensamos que "traen todo eso de serie". Pero es mentira. Están más familiarizados con la tecnología de lo que lo estábamos la mayoría a su edad, pero no sólo no saben nada de cómo funciona esa tecnología, que es lo que les dará trabajo, sino que, gracias a que no tienen ni idea de su funcionamiento, no serán capaces de adaptarse a la tecnología que viene: la inteligencia artificial.

La inteligencia artificial está aquí para quedarse. Una gran parte de las pequeñas tareas repetitivas que hoy hacemos puede hacerlas una máquina. Desde llevar mercancías en trenes o camiones autónomos hasta limpiar edificios o reparar carreteras. Pero, más aún, trabajos creativos como escribir artículos en prensa o maquetar revistas o páginas web tendrán ayuda de inteligencias artificiales. Saber trabajar con ellas será fundamental. Y, si se quiere tener trabajo, aprender a prepararlas y diseñarlas, también.

Yo tengo la suerte de conocer el mundillo, trabajar en él y saber bastante para enseñar a mis hijos lo que debería enseñar el colegio. Pero muchos otros no. No se trata de que no tengan futuro o no vayan a encontrar trabajo. Y tampoco es que vayan a terminar en el arroyo. El problema es que lo tendrán más difícil y, si nadie se pone las pilas y empieza a instaurar en el sistema educativo (si es que acabamos teniendo alguno estable) algo de formación tecnológica de calidad, esta generación tendrá un problema frente a los chinos, indios o japoneses que vengan porque aquí les pagan por hacer lo que nosotros no les enseñamos. La UE lleva tiempo advirtiendo que prevé que habrá escasez de profesionales tecnológicos en breve y que deberemos importarlos de, sobre todo, la India. En Estados Unidos, Obama tuvo una de sus primeras reuniones con altos directivos de empresas tecnológicas para preguntarles por qué no fabricaban sus productos en Estados Unidos. La respuesta unánime fue que no tenían profesionales suficientemente cualificados. Allí, el problema ya es una realidad, y hay organizaciones que tratan de hacer obligatoria la educación básica en computación.

Nuestros hijos sobrevivirán. Igual tienen que protestar contra las previsibles aperturas del mercado laboral a extracomunitarios o deben sublevarse contra el uso de robots en fábricas, pero sobrevivirán, claro. Pero que lo hagan combatiendo junto al Rey Ludd o estando preparados es cosa nuestra.

martes, 20 de octubre de 2015

Inteligencia Artificial

Una vez tuve una conversación con un primo mío sobre inteligencia artificial. Pronto le quedó claro que yo creo firmemente que un día existirá la tecnología necesaria para crear inteligencias artificiales tan avanzadas, al menos, como la nuestra. Se sorprendió porque, según dijo, no les podemos dar algo fundamental: el alma.

La inteligencia artificial es un tema importante en la historia de la humanidad. Seguramente, uno de los más importantes. Si un día se desarrolla una inteligencia artificial suficientemente potente para tomar conciencia de sí misma, no solo será un hito en nuestra historia: podría marcar un punto de inflexión en ella. Y un punto de inflexión tan emocionante como peligroso.

Recientemente vi la entrevista que hizo John Oliver a Stephen Hawking. En ella, Hawking muestra una opinión muy compartida: la inteligencia artificial podría suponer un peligro para la humanidad. Uno de los argumentos que maneja es que puede desarrollar mejoras para sí misma.

Es un tema que siempre me ha fascinado. Descubrir cómo funciona un cerebro a nivel algorítmico me parece un reto extraordinario. Seguramente, el mayor de todos. Y sí: creo que podría suponer un peligro. Existen muchas películas y novelas sobre el tema, pintando escenarios apocalípticos a causa de una gran inteligencia que se rebela contra nosotros, por una u otra razón. Sin embargo, creo también que olvidamos ciertos factores que pueden suponer una gran diferencia entre el final apocalíptico y la realidad.

El factor más inmediato que puede acabar siendo crítico para la humanidad no es tanto la existencia de robots inteligentes como el trato que les demos. Cada vez más, percibimos en estudios sobre nuestro cerebro la importancia que tienen las emociones en nuestra inteligencia. Es posible, y considero incluso que muy probable, que una primera generación de inteligencias artificiales no puedan ser programadas sin un sistema emocional, ya sea por necesidad o por ser una consecuencia inevitable de la propia inteligencia. Si esto es así, el mayor problema será que esos robots no se sientan mal porque les tratemos como "seres sin alma".

La humanidad tiene un larguísimo expediente atribuyendo carencia de alma a todo aquel grupo de seres que fuese diferente. Consideramos en su momento que las mujeres no tenían alma, o ésta era pecadora o a saber cómo. Creímos que los indios de América no tenían alma, hasta que nos dimos cuenta de que no era así. Entonces decidimos que era la gente de color la que no tenía alma. Y ahora, ya bien metidos en el siglo XXI, creemos que estamos libres de esos prejuicios. Justo cuando alguien por la calle te dice que un robot nunca tendrá alma.

El argumento del alma es, muy probablemente, un reflejo de nuestra necesidad de marcar diferencias con criaturas inteligentes a las que queremos relegar por alguna estúpida razón, probablemente nuestro egocentrismo. No creo que sea una cuestión de interés: es pura egolatría. El ser humano, se ve más avanzado que otras criaturas y, por ello, piensa efectivamente que es superior. ¿Su ventaja? El alma.

Y lo digo yo, católico practicante. En serio: no sé qué es exactamente el alma, pero sí sé que cada vez que hemos tenido la estúpida idea de dársela o quitársela a algo o alguien la hemos cagado. La consecuencia casi siempre ha sido la inevitable generación de un horrible y más que justificado odio a nuestra civilización.

Pero los robots no son una de esas tribus africanas a las que los británicos tiroteaban sin piedad porque, total, no tenían alma. No. Los robots son potencialmente un terrible enemigo. Por eso no nos conviene tratarles mal, ni cometer por enésima vez el error de creer que el alma es una licencia para hacer todo tipo de faenas a un colectivo determinado. La humanidad, por una vez, por una primerísima y crítica vez, no estaría mal que se plantearse adelantar una ley a su necesidad. Una ley, tal vez, podría hacer que la balanza entre el apocalipsis y un esperanzador futuro tienda a inclinarse a nuestro favor. No sería definitivo, pero sí importante: dotar a todo individuo inteligente, humano o no, de los mismos derechos básicos que ahora tenemos nosotros, independientemente de su género, raza o especie. Me da igual si son robots, aliens o espíritus venidos del más allá. Y sí: sé que es complejo eso de definir la inteligencia. Pero si queremos evitar que quienes piensan que somos el no va más de la evolución nos arrebaten el futuro, mejor que empecemos a hacer algo.

Las consecuencias de una ley así son dos: Primero, que los robots no serán esclavizables. Y eso es mucho, porque no les hará rentables, disminuyendo drásticamente su producción y número. Segundo, que no acabarán teniendo una conciencia de grupo anti-humanos. Y ¡ay! Si conseguimos eso hay muchísimo ganado.

Aparte de eso, hay un factor importante que la gente, creo, olvida. En efecto, la inteligencia artificial puede ser más rápida, fuerte, etcétera. Pero es que nosotros también. El desarrollo de una inteligencia artificial implica el conocimiento del funcionamiento de nuestro propio cerebro. Y eso nos lleva a que, si podemos hacer mejoras para sus cerebros, probablemente podamos hacerlas para los nuestros. No creo que estemos mucho más lejos de dotarnos a nosotros mismos de coprocesadores matemáticos que de lograr que un ordenador tome conciencia de sí mismo.

En fin, que sí: es un camino peligroso. Pero es un camino inevitable. La humanidad está diseñada contra el mandato de "no cruces esa puerta". Siempre la cruzaremos. Y lo haremos porque somos curiosos. Porque nos gusta mejorar. Porque tenemos como constante ambición nuestra propia superación. Y eso no es malo, pero debemos aprender a convivir con ello. Si la puerta es peligrosa, preparémonos para cruzarla. Prohibirlo nunca ha funcionado.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Pasiones infantiles

He escrito mucho sobre mi hijo mayor y su pasión por los videojuegos. Aunque este post no trata sobre eso, haré un breve update del asunto: de momento, como veo que le encanta probar diferentes juegos y géneros, ha abandonado las clases de Dota. Según le vea centrarse volverá a ponerse con un título concreto. Ya habrá tiempo.

Pero sí: los videojuegos le apasionan. Y no solo jugarlos: también crearlos. El otro día vino con una idea para un juego, parida entre él y un compañero y, tras darle unas vueltas, la transformamos en algo totalmente diferente. Suele pasar en esto del brainstorming. El caso es que este año seguiré dándole computación, pero en vez de usar Scratch (con el que va a empezar el pequeño), con Unity. Y eso es ya darle mucha potencia, amigos. Es un software de desarrollo profesional. Así que irá haciendo realidad su juego. Le encanta, y tras la clase se tira horas toqueteando, cambiando código y mirando los resultados.

Pero bueno, lo dicho: este post no va de videojuegos. Va de otras pasiones. En el primer post de este blog dije que mi hijo mayor no tiene más pasión que los videojuegos. Pues bien: el tiempo ha dejado esa frase absolutamente obsoleta. Mi hijo es un apasionado de muchas cosas. Y yo diría que cada día más. Creo que el hecho de que me gusta enseñarle sobre todo lo que pregunta y ampliárselo según él lo solicita hace que su cabeza pida más y más y le haga consciente de la cantidad de extraordinarios conocimientos que hay ahí fuera, esperándole. Le chifla saber sobre las células, el cuerpo humano, animales, astronomía, historia, átomos y moléculas... Y siempre dice que quiere ser químico.

Pues de esas pasiones va este post.

Los niños son, sencillamente, sorprendentes. Cuando la gente ve en la televisión programas como Master Chef Junior, se quedan de piedra por lo que chavales de muy corta edad son capaces de hacer. Pero es que, realmente, a poco que se les trate como casi-adultos y se les enseñe bien, los niños son esponjas. Estamos demasiado acostumbrados a limitarles, a no hacerles caso cuando llegan con ideas originales aparentemente absurdas, a decirles que eso ya lo aprenderán cuando sean mayores o a, simplemente, comprarles un quimicefa para dejar tranquila nuestra conciencia porque al niño le atrae la química. Y el quimicefa acaba donde acaba siempre: en un armario y sin usarse. Detesto esos juguetes de ciencia para niños, lo reconozco: algo tengo en su contra.

Pero la ciencia es algo más. Es pasional. Y donde digo ciencia digo letras: la historia es maravillosa bien enseñada. Y la literatura. ¿Qué no lo es si te apasiona?

El caso es que pensaba yo anteayer en esto cuando recordé un artículo sobre por qué Silicon Valley es lo que es. No he logrado encontrarlo para poner el enlace. Entre los muchos factores que manejaba, uno eran los talleres y clubes de electrónica, donde chavales, jóvenes y adultos se juntaban en locales unidos por su pasión por la electrónica. Atentos: he escrito "chavales". Sí: en algunos de esos clubes admitían chavales, que podían pasearse por ahí, preguntar y actuar y ser tratados como adultos. Y es que en el fondo, salvo que les falte alguna base concreta de conocimiento para entender algo crítico, desde los 12 años pueden hacer muchas cosas que creemos que son solo de adultos. Y si les falta ese conocimiento clave, tranquilos: si tienen pasión, la aprenderán.

Este post viene a que echo eso de menos. Me ha llegado la hoja de extraescolares para apuntar a los niños. Una de ellas es "física y química", referida, claro está, a clases de apoyo para alumnos de ESO y Bachillerato. Mi hijo ha saltado en el sofá y ha gritado "¡química!", para luego recibir el frío jarro de agua de la realidad: no es para él.

A los niños les pueden gustar los deportes y tienen extraescolares, pero ¿dónde están las extraescolares de disciplinas que se enseñan en el colegio? ¿Hay que mantener a los chicos estandarizados, aprendiendo cada cosa de forma aburrida y lenta según está programado? ¿Por qué, si hay un grupo de alumnos a los que les encanta saber de biología, no hay un taller de biología donde aprendan más, mucho más?

Es por la estandarización: el sistema educativo es fijo, inflexible, y los niños y sus pasiones deben adaptarse. Tienen que entrar por la cinta sinfín, pasar por el procedimiento estándar, aprender lo que dice el programa (y no más, por favor, que se saturan sus pequeños cerebros) y, por fin, salir con un titulito de mierda que no vale más que para ser un humano estándar con conocimientos estándar.

Ya, ya... Estoy exagerando un poco. Pero me pone enfermo. Estoy un tanto rabioso. Pensaba en esto ayer y esperé a hoy para no romper mi compromiso de no escribir nada estando calentito. Pero es que me caliento según escribo, qué le vamos a hacer. Y conste que soy un fan de la estandarización, pero claro... ha de existir flexibilidad, sobre todo con los seres humanos y sus diversas formas de ser.

En conclusión: Soy un exigente, lo sé. Pero no me conformo con que mi hijo tenga opción de elegir una extraescolar de Dota o Starcraft. Quiero que en esa hoja de extraescolares se oferten también talleres de introducción a la física, química, historia, biología, geología, literatura, tecnología, etcétera.

Entre tanto, le enseñaré lo que pueda en casa, como de costumbre. Manda narices que no pueda hacerlo con amiguitos.

Sistema educativo de los c******.

martes, 19 de mayo de 2015

La banca de 2005 y la de ahora

Acabo de encontrar un mail que escribí a OpenBank allá por 2005. Yo era cliente del banco, que me gustó que fuese casi al 100% online, y mi mujer y yo decidimos abrirnos una cuenta en él. El caso es que yo, por aquel entonces (y ahora) era capaz de percibir el poder de la web y la minería de datos, y me sorprendió lo poco que aprovechaba un banco así la información de que disponía y los servicios tan impersonales que prestaba.

En mi ingenuidad, les mandé un mail repleto de sugerencias, por si a alguien ahí dentro le interesaba. Lo hice porque el Santander acababa de comprar Patagon (como se llamaba hasta entonces), y habían iniciado una reforma de la interfaz e imagen general del sitio. Como era de esperar, jamás recibí respuesta. Además, aún no han llevado a cabo ningún cambio en la dirección que les comenté. Curiosamente, ING, donde tengo cuenta actualmente, sí ha cambiado la interfaz para ofrecer algo más cercano a lo que en su día imaginé.

Me sorprende un poco el correo, que creo que está un poco adelantado a su tiempo, a la vista de que los bancos no se están poniendo las pilas hasta hoy, ¡diez años después! De hecho, doce, porque en el mail comento que "llevo un par de años dándole vueltas a escribirles". Y, pese a tanto tiempo pasado, aún les queda por hacer... En el mail les comento que espero de una plataforma web un servicio de asesoramiento personalizado. Aún no termino de obtenerlo en ING siquiera, lo que me sorprende, porque existe desde hace tiempo la tecnología. Y datos tienen: muchos. Yo soñé con un banco 4.0. Y lo quiero. Lo quiero ya, y no lo tengo.

Como aún dispongo de cuenta en OpenBank (algún día iré a Madrid a darla de baja), he entrado a ver cómo están las cosas. Han limpiado la interfaz, pero sigue siendo lo mismo: una web diseñada por programadores y arquitectos de bases de datos. Se trata de gestionar tus productos, sin más, sin asesoramiento alguno, de una forma impersonal, fría y, encima, compleja. Siguen sin poner enlaces que se entiendan bien, sin poner opciones por defecto apropiadas y sin hacer mil cosas que ya en 2005 les sugerí que cambiasen.

La banca española, que en su momento fue pionera en muchos sistemas, como el uso generalizado de las tarjetas (para evitar el trasiego de furgones blindados ante el riesgo de asaltos por parte de ETA, allá por los 80), creo que debería ponerse las pilas una vez más en favor de una modernización de sus servicios. Irónicamente, ando aquí comentando lo falta que está la banca de mejoras en la web cuando hace un par de años Ana Botín fue nombrada consejera en Coca Cola, entre otras cosas, por "su experiencia en tecnologías de Internet".

No tengo cuenta en todos los bancos, pero los del Grupo Santander veo que no son muy allá en cuestiones web. Conozco también La Caixa, que no queda mucho mejor. ING les supera con creces, pero no llega a lo que debería, 12 años después de mi sueño de banca moderna no encuentro el banco que quiero.

Quiero mi banco 4.0. Aunque igual hay que esperar otros 12 años, escudados en que su código es antiguo, que sus datos son financieros y muy importantes como para ponerlos en riesgo con un cambio grande, que en definitiva son gestores de riesgos y ellos de arriesgarse poco... Excusas.

lunes, 11 de mayo de 2015

Ains... Cómo odio las webs de la Administración

Objetivo: saber qué citas, de todo tipo, tiene pendientes uno de mis hijos.

Accedo al portal de salud de la Comunidad de Madrid. Hasta ahí, fácil.

Arriba, veo varias opciones: "ciudadanos", "profesionales", "entidades y empresas", "centros de salud" y "hospitales". Pulso en "ciudadanos", que digo yo que es la opción correcta. Fácil.

Veo nueve cuadros muy bonitos con flechitas: son menús desplegables. Aquí empiezan las primeras dudas, porque, como suele pasar, la gente diseña los nombres de categorías como les da la gana. Veo dos opciones interesantes: "servicios on line" y, como conozco a la gente que hace webs públicas, "pedir cita". En fin, que miro "servicios on line". Pero ya no sé si voy bien...

Opciones de "servicios on line". Busco alguna opción que suene a lo que quiero... Ni una. Hay una que es "más servicios on line". Al pulsar, aparece una interfaz completamente diferente (por despistar), y ninguna opción que sea ni remotamente lo que busco. Por aquí no es. Ya vamos mal... Atrás.

Vamos a "pedir cita". La única opción medianamente cercana es "cita previa sanitaria en atención primaria y especializada". Voy. A ver si es por aquí.

"Cita en atención primaria", "cita en especialidades"... Joer, no quiero pedir cita: quiero saber las que tengo. Voy a darle a especialidades, a ver si ahí me deja pedir el listado. Esto tiene mala pinta, pero pulso...

Hay una opción para acceder al servicio (dado el link anterior, pensé que ya estaría dentro), un enlace a preguntas frecuentes y, abajo, lo que "se puede hacer en este servicio online". Echo un vistazo abajo. Dice que necesito el número identificador del parte interconsulta. Así que esto no me sirve. De hecho, pruebo entrar: en efecto, no me sirve.

Llega el momento de acceder a preguntas frecuentes

¡Anda, mira! "¿Puedo consultar las citas que tengo pendientes por Internet, independientemente de cómo las haya reservado?" Genial, hay una pregunta frecuente para lo que quiero. Pulso. Respuesta: "SÍ. Puede consultar sus citas pendientes por Internet independientemente del canal utilizado para obtener la cita, siempre que se trate de una cita solicitada desde Atención Primaria. Si lo desea, también puede obtener una copia impresa de su cita con el Especialista."

A ver... A ver, amigos... Vale, está bien responder si se puede o no... Pero ¡¿CÓMO?! venga ya... Me dicen que se puede y no cómo se hace. ¿De verdad piensan que voy a acceder para hacer algo si no creo que se puede hacer? Si llego a preguntas frecuentes normalmente es porque tengo un problema. Si la pregunta es si se puede hacer algo es porque el usuario no ha encontrado cómo hacerlo. ¡Díselo, desgraciado, díselo!

Mi nivel de FUUUUU aumenta.

Aunque las citas que más me interesan son las de especialidades, voy a ver en atención primaria, a ver si desde ahí se puede acceder a alguna cosa. Pruebo. Aquí sí hay una opción para ver mis citas pendientes (manda uebos que uno tenga que entrar en "pedir cita" para "ver citas"), pero son solo de atención primaria. No me sirve.

Último recurso: escribirles un mail

Me voy a la página principal del Portal de Salud y busco la opción "solicite información". Es un formulario. Lo relleno mientras me pregunto cuánto tardarán en contestar. Envío. Fallo de servidor SMTP. Increíble...

Nivel de FUUUUU alto.

¿Río? ¿Lloro? ¿Me cabreo? Decido escribir un post.

ACTUALIZACIÓN: Tras dos intentos antes de escribir el post, he probado de nuevo mandar un mail mediante el formulario y ha funcionado. Diez minutos después, aún no hay ninguna respuesta automática de recepción ni nada por el estilo. Habrá que ver qué pasa.

ACTUALIZACIÓN (II): Bueno, pues han contestado. La respuesta no era lo que pedía, así que he respondido tratando de explicarme mejor y han vuelto a contestar. El asunto es que no se pueden listar citas. Me parece de coña, pero es lo que hay.

ACTUALIZACIÓN (III): ¡Acaban de llamarme! Una chica muy simpática me ha dicho que de momento solo se pueden mirar las citas una a una y exclusivamente las primeras. Esto es, tampoco se pueden ver las revisiones. Me ha comentado que están incluyéndolas. Reconozco que la llamada me ha sorprendido muy agradablemente. Si bien el producto es mediocre, el servicio acaba de ganarse mi respeto.

martes, 10 de marzo de 2015

La forma en que uso IFTTT

Sí, sí: parece que me pagan. Entre la serie de posts sobre la vida 4.0 y este post que escribo ahora, da la sensación de que tengo algo con IFTTT. Y, bueno... Igual sí: que me encanta ese sitio. Me parece una idea simple, bien llevada, con una interfaz clara y unas posibilidades extraordinarias.

Yo ahora mismo dispongo de ocho recetas. Además, como llevo la parte de publicaciones del AMPA del colegio de mis hijos, en esa cuenta tengo otras cuatro recetas. Gracias a eso tengo automatizadas algunas pequeñas tareas de mi día a día, lo que me permite liberar mi mente de pequeñeces que un ordenador puede hacer por mí. Veamos qué cosas ha cambiado IFTTT en mi día a día.

Recetas para el AMPA del colegio

El AMPA tiene cuenta de Google, con los servicios de Google+, Calendar, GMail y Blogger. Nuestra web, para que sea gratuita y fácil de usar, la tenemos en Blogger. Además, tenemos página en Facebook y cuenta de Twitter. Salvo Google+, todo ello tiene canales en IFTTT, lo que es genial.

Cuando un nuevo post se publica en Blogger, se ejecutan dos recetas:


Si se publica en Blogger un nuevo post, automáticamente se publica en la página de Facebook una entrada con su enlace

Si se publica en Blogger un nuevo post, automáticamente se tuitea el enlace al post

Además, como a veces la presidenta publica cosas en Google+, para enterarme y revisar si son noticias y merecen ser añadidas al blog me he creado una receta que me pone un recordatorio en Calendar. Podría hacer que se mandase un mail o una tarea en Todoist (el sistema de tareas que uso yo a nivel personal), pero una anotación en Calendar está bien. El caso es que Google+ no tiene canal en IFTTT, pero como G+ genera un feed, y esto sí tiene canal, pues puedo revisar si hay cosas nuevas en G+:


Si hay algo nuevo en el feed de Google+, pon una anotación en Calendar

Por último, cada día se tuitean las cosas que ocurren en el colegio, así como el menú que toman los alumnos. El colegio, que no tiene muy buena gestión de sus noticias y comunicaciones, no lo hace, así que pensé que lo podríamos hacer nosotros. Para ello, una vez al mes cojo el menú del colegio y lo paso a Calendar, así como las actividades que se van a realizar. Para recordarlo tengo una tarea en Todoist que se repite cada día 1 del mes.


Calendario del AMPA

Como se puede ver, en azul están, en un calendario propio dentro de Calendar, los mensajes listos para tuitear. Según el mensaje, empiezan por "Menú" o por "Twitter". Los trato de manera diferente, ya que en uno uso el título y en el otro no. Ambos se publican con formatos diferentes usando una receta parecida:


15 minutos antes de un evento en Calendar, tuitea su descripción

De esta forma, dedicando apenas 20 o 30 minutos una vez al mes tengo preparados un montón de Tuits, que mantienen a los padres informados de lo que pasa en el colegio. Además, si publico algo en todos los canales, con hacerlo en Blogger es suficiente, porque IFTTT se encarga del resto. ¡Y lo hace gratis!

¿No es maravilloso?

Recetas para uso personal

Yo también tengo cuenta de Google. Utilizo Google+, GMail, Drive, Docs, Spreadsheets, Calendar y Blogger. Para mis tareas uso Todoist.

Mis hijos tienen clases particulares. Unas de pádel (aprovechando que hay pista en la urbanización) y otras de Dota. A veces, por lo que sea, no hay clase de videojuegos, y como pago a final de mes tengo que recordar qué clases se han dado y cuáles no. Por otro lado, el pádel es a una hora en que a mí no me da tiempo de ir a por dinero en caso de no tener, así que en ocasiones no pago un día y pago los dos al siguiente.

Para evitar tener problemas y poder llevar las cuentas de una manera clara y detallada, lo que uso es Do Button, un servicio de IFTTT que te permite realizar una acción pulsando un botón en tu móvil. Cuando lo vi me pareció una tontería, pero ya no.

Tengo tres botones en mi aplicación Do Button: uno que pulso para los días en que hay pádel y no pago, otro en los días que hay pádel y pago y otro para los días que hay clase de Dota. Los tres añaden una fila a una hoja de cálculo de Google donde llevo las cuentas, poniendo la fecha y una descripción.


Los tres botones con el icono de Google Drive, donde se guarda la información

Además, como tengo blog en Blogger (¿a que no os habíais dado cuenta?), uso algunas tareas similares a las del AMPA, por ejemplo tuiteando los nuevos posts.

Por último, tengo algunas recetas curiosas, más relacionadas con el ocio que otra cosa. Con una se crea una tarea en Todoist cada vez que se publica un nuevo vídeo de TableTop, una estupenda serie de YouTube sobre juegos de tablero presentado por Wil Wheaton:


Cuando haya un nuevo vídeo en el feed de YouTube de TableTop, crea una tarea en Todoist

Otra cambia el fondo de escritorio de mi móvil Android, poniendo la foto del día de Bing:


Cuando se publique una nueva imagen del día en Bing, cambia el fondo de escritorio de mi Android

Como veis, existen en Internet, a través de PC, tablets y móvil, muy diversos servicios gratuitos y de gran utilidad para cualquiera. IFTTT permite unificarlos y hacer que se comuniquen entre sí de una forma nunca antes vista. Y eso que en estas recetas no he incluido nada de domótica ni ningún aparato más allá del ordenador y el móvil.

Prometo que no me pagan nada por escribir esto: simplemente me ha encantado ver un servicio tan sencillo y potente. Si se tiene un poco de visión, IFTTT puede producir pequeños, pero agradables cambios en nuestro día a día. ¡Probadlo!

jueves, 19 de febrero de 2015

Administración 4.0

NOTA: Este post es parte de una serie sobre la vida 4.0. Recomiendo leer el primero, que dio lugar a la serie.

La Familia Personita se muda

La Familia Personita acaba de tener una nueva hija. Como su casa es un poco justa para los cinco que van a ser y el negocio de Mamá Personita va bien y puede permitirse subirse un poco el sueldo, han decidido irse a una casa mayor. El engorro de la mudanza es horrible, pero ya está casi hecha.

Una vez asentados en su nuevo hogar, Papá Personita se dispone a realizar todos los cambios de domicilio. Antes hacía una lista con todas las cosas que debía cambiar de dirección: desde recibos a suscripciones, pasando por Hacienda, la Seguridad Social... Pero ahora tiene la administración 4.0, que le permite hacerlo de forma fácil y sencilla.

Con la administración 4.0, los datos no están en las empresas, sino en el registro central del Estado. Compañías y Estado comparten un protocolo de comunicación de datos y permisos, por lo que todo lo que tienen las empresas queda registrado y accesible de forma fácil al ciudadano. Los ciudadanos no facilitan sus datos a las empresas: lo que hacen es otorgar permisos de lectura de sus datos. Se pueden tomar datos de la base central, pero solo bajo permiso del ciudadano, que puede denegarlos en cualquier momento. Si un ciudadano quiere denegar el permiso, va a su portal del ciudadano y lo cancela. Al hacerlo, el Estado envía una notificación estándar a la compañía, que ya no podrá hacer uso de ellos.

Así que Papá Personita se conecta a Internet a través de su PC, accede a su portal del ciudadano del Estado y, desde ahí, gestiona sus cambios de perfil. Para identificarse utiliza su DNI electrónico. Actualiza su dirección. Listo: todas las empresas que tengan permiso de lectura de su domicilio reciben una notificación del Estado: todas lo saben de forma inmediata, lo que es bueno para ellas y para el propio Papá Personita, que con un clic ha terminado de hacer lo que antes tardaba una mañana. Además, aprovecha para revisar sus permisos. Hay una empresa con marca SuperSpam 2000 que tiene permiso para conocer su teléfono (los permisos deben figurar por empresa y marca registrada bajo la cual se otorgaron). "¿Cuándo he dado yo permiso a esa gente?", se pregunta Papá Personita. Así que no solo revoca el acceso, sino que puede, con un clic, saber quién lo ha otorgado. Se trata de Concesionarios Maluso, el taller donde llevó el coche para la última revisión.

Lo que ha debido de pasar es que Concesionarios Maluso pidió acceso a los datos de Papá Personita con una casilla que había que marcar si no se quiere que el concesionario comparta datos con otras empresas de su grupo. Papá Personita no la vio y no la marcó, así que Concesionarios Maluso le ha dicho al estado "tengo acceso a estos datos de Papá Personita, y él mismo me ha autorizado a darle permiso a SuperSpam 2000". Pero esto es la administración 4.0, y Papá Personita, en su portal del ciudadano, se ha dado cuenta y deniega el uso con un clic. Además, al hacerlo, una ventana emergente le pregunta "¿quiere también impedir que Concesionarios Maluso otorgue permisos en su nombre en el futuro?", y pulsa "sí". Resuelto.

En un momento, Papá Personita ha cambiado su dirección para todas las empresas, publicaciones y órganos administrativos. Además, ha evitado que compañías mal intencionadas usen sus datos.

Una llamada inesperada

La Familia Personita es feliz en su nueva casa. Bebé Personita come bien y crece a buen ritmo. Unos meses después de la mudanza, estando en casa haciendo uso de su baja paternal, Papá Personita recibe una llamada de SuperSpam 2000 ofreciéndole servicios en los que el no está interesado. Tras la llamada, Papá Personita accede a su portal del ciudadano y revisa los permisos. Constan como cancelados desde hace meses, cuando cambió su domicilio. Así que pulsa un botón para denunciar un mal uso.

Una ventana nueva aparece, donde se pide a Papá Personita la fecha de violación de sus permisos, el nombre de su compañía telefónica y permisos para acceder al histórico de llamadas. Al hacerlo, el sistema genera una denuncia y le da un número de identificación (ID), que da a Papá Personita (aunque no necesita apuntarlo: en el apartado de procesos judiciales pendientes de su portal del ciudadano aparecerá). Inmediatamente, el propio sistema envía una petición a su compañía, solicitando el histórico de esa fecha con el ID de denuncia. Al cabo de un tiempo corto (normalmente las siguientes 2 horas), la compañía tiene procesos que revisan las peticiones y dan una respuesta, enviando al Estado el histórico con el ID de denuncia.

El sistema, que posee los datos de contacto de SuperSpam 2000, al recibir la información comprueba si hay una llamada de SuperSpam 2000 hecha sin tener permiso. Cuando la encuentra, automáticamente emite una alerta para juzgados, que pueden resolver de inmediato. Sin esperas, ni abogados, ni papeleos ni nada: directamente desde casa, con un par de clics.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Usuarios y contraseñas

NOTA: Post largo, pero el tema lo merece.

Navegar por Internet es como pasear por la calle

Yo no iría por callejones oscuros de un barrio conflictivo por la noche. Sé por dónde ir y por dónde no. Igualmente, yo no navegaría por sitios web cutres de empresas desconocidas. Se por dónde navegar y por dónde no.

Navegar por Internet se parece a ir por la calle. Si vas por mitad de un barrio residencial de clase alta, con sus chalets a los lados y patrullas de seguridad, pues vas tranquilo. Por el centro de Madrid agarras bien el bolso. En los bajos fondos de Harlem ni te metes, así de claro. En Internet pasa algo parecido: hay sitios seguros y sitios que no lo son. Así que decir que "Internet no es seguro" es como decir que la calle no lo es: pues oiga... depende de la calle.

La seguridad de nuestras cuentas

Confiamos en que visitamos un sitio web, nos damos de alta y la seguridad está en manos de los administradores del sitio. Y no, señores. Una buena contraseña es también cosa nuestra. Es más: ante un ataque a sitios de seguridad media, si tenemos una buena contraseña nos podemos librar de tener problemas. Entendamos cómo funciona esto de la seguridad de las contraseñas.

Seguridad nivel 0: Lo más cutre

Los sitios web tienen todos una base de datos donde almacenan nuestros nombres de usuario (o direcciones de mail) y contraseñas. Si alguien roba esos datos significa que los puede leer. Así pues, si están en texto visible y clarito, pues roban los datos y ya pueden usar nuestras contraseñas.

No sé si habrá algún sitio web así todavía por Internet. Fijo que sí. Pero vamos, cualquier gran empresa tiene este nivel de seguridad más que superado. Para evitar meterse en sitios así, lo mejor es no confiar en webs desconocidas de empresas "de barrio".

Seguridad nivel 1: Encriptación con retorno

En matemáticas existen funciones que son fáciles de ejecutar en un sentido y muy difíciles de ejecutar en el sentido opuesto. El más típico: coja dos números primos y multiplíquelos. Ese número es único. No hay otro par de primos cuyo producto sea igual. ¿Cuánto hemos tardado en hacer la multiplicación? ¿Segundos? Ahora... Hagamos lo contrario. Dado un número, busquemos los dos primos que, multiplicados, lo tienen de resultado. ¡Ops! Esto ya no son segundos: vamos a tardar mucho. Encriptar es coger algo, por ejemplo su contraseña, y pasarlo por una función parecida. Es fácil y rápido. Y genera un resultado único. El problema es que desencriptar no es que no se pueda: es que puede llevar muuuuucho tiempo. Tanto que un ordenador actual tardaría más en conseguirlo que la edad del universo. Así que, para desencriptar se requiere de una "llave". Una "pista", que permite hacerlo con facilidad.

Los sitios con seguridad nivel 1 encriptan las contraseñas y guardan una llave para poder desencriptarlas fácilmente y así compararlas con la que usted escribe en su casilla al hacer login. Genial. ¿Problema? Que si roban la base de datos es probable que roben también la llave, así que... No nos vale.

Este nivel de seguridad, por desgracia, está muy extendido. Les sorprendería ver cómo, probablemente, el sistema de gestión de su colegio (el del mío, usado por muchos colegios en Madrid, por lo que escribo este post), el de la gestión de su empresa o el de una tienda chula de su ciudad, tienen implantado ese sistema. Nunca, repito, NUNCA usen en ellos la misma contraseña que en sus bancos y páginas por el estilo. Ignoro si serían denunciables (la LOPD implica cuestiones de seguridad en el guardado de contraseñas, creo), pero debería ser posible.

NOTA: Hasta aquí sitios poco seguros. Hay una pista que nos dice que estamos ante uno de esos sitios. Vaya a su web e indique que se le ha olvidado la contraseña. Si el sitio le manda un correo con ella, ¡MALO! Significa que una de dos: o no encriptan o guardan la llave para desencriptar. Eso está MAL y ese sitio NO ES SEGURO. Si le interesa tener ahí una cuenta, como me pasa a mí con la herramienta del colegio de mis hijos (que me mandó la contraseña por correo cuando se me olvidó, con dos narices), no use en él ninguna contraseña que luego utilice en bancos o cosas por el estilo.

Seguridad nivel 2: Encriptación sin retorno

Entramos en sistemas de alta seguridad. En los sitios web de empresas serias se llega a este nivel. Y con "serias" no me refiero a iniciativas nacionales aparentemente molonas que usamos frecuentemente. No: con "serias" me refiero a multinacionales reputadas cuyo negocio está relacionado con la tecnología. El ataque sufrido por Adobe hace un par de años fue preocupante para algunos porque tenía este nivel de seguridad, y no el siguiente.

Lo bueno, y por lo que digo que es de alta seguridad, es que en este caso, si el usuario tiene una buena contraseña no tiene de qué preocuparse si roban la base de datos. Pero si tiene una mala contraseña, debe preocuparse. La seguridad aquí depende mucho del usuario.

Lo que se hace es coger la contraseña, encriptarla, guardarla y no generar llave alguna. Esa contraseña no se desencripta. Punto. ¿Y cómo sabe el sitio que la que yo pongo en mi casilla es la correcta? Pues porque también la encripta y compara los resultados. No compara contraseñas: compara resultados. Por tanto, teóricamente, si alguien roba la base de datos al no haber llave no puede saber cuál es la contraseña.

Genial, todo muy seguro, salvo por un detalle: si dos personas tienen la misma contraseña, los resultados son iguales. Eso implica que si, por algún casual, se logra desencriptar alguna contraseña, se tienen todas las que son iguales. Hay empresas que te permiten tener recordatorios de contraseña. MAL. Eso no hace más que dar pistas a quienes roben la base de datos. Si usted y otros 20 tienen de contraseña "Ironman", y uno tiene de recordatorio "superhéroe", otro "el de hierro", otro "stark" o cosas así, pues... entre todos se lo están poniendo muy fácil a los ladrones de datos.

La buena noticia en este caso es que si su contraseña es buena, realmente buena, no debería tener problema alguno.

Seguridad nivel 3: Ahora sí, estamos seguros

...o todo lo seguros que podemos estar. El cambio consiste en añadir a la contraseña un pequeño elemento, una semilla única de cada usuario, de manera que el resultado es diferente pese a tener la misma contraseña. De esta manera, desencriptada una, pues... Nada. Desencriptada una y ya está.

Aún así, el usuario tiene que poner de su parte. No es bueno eso de coger y, porque te piden una mayúscula, una minúscula y un número, acabar teniendo de contraseña "AAAaaa000". No, amigos, eso es una porquería. ¿Recuerdan que les dije que se tarda mucho en desencriptar? Pues la verdad es que les mentí un poco: se tarda según lo compleja que sea la contraseña. Contraseñas muy pobres se puede tardar incluso minutillos. Así que cúrrense las contraseñas, por favor.

Consejos para generar una buena contraseña

La mejor contraseña es una aleatoria. Vayan a random.org o a passwordsgenerator y creen una. Una por sitio, incluso. Si las apuntan, ¡no lo hagan NUNCA en su ordenador!

Otra opción, menos segura, pero bastante buena, es coger frases de sus libros, canciones o poemas favoritos, a ser posible que incluyan algún número. Por ejemplo, si se saben la primera estrofa de la rima de Diez negritos en inglés, pueden generar una contraseña usando las iniciales (teniendo en cuenta mayúsculas y minúsculas) y pasando a cifras los números. Sería algo como "10lIBwotd1chlsattw9". Impresionante. Si se saben la estrofa, recordarán la contraseña. Y es buena. Muy buena.

En fin, de cualquier manera, generen buenas contraseñas. Usen una para su correo, otra para sus bancos y otra diferente para sitios de dudosa seguridad. No es tan difícil, de verdad.

Que ustedes naveguen bien. ¡Y seguros!